
Este mes es muy especial para mí, y no porque ya estemos en primavera que también me encanta, sino porque mis dos peques nacieron en abril. Esto hace que inevitablemente todos los recuerdos de estos cinco últimos años vuelvan a surgir. ¡Son tantos cambios y tan rápidos! Muchas veces no somos conscientes de ellos. Las anécdotas y los sentimientos se amontonan en nuestra cabeza de forma desordenada, y en muchos, muuuuchos casos los olvidamos.
A veces me pasa que recuerdo cosas de Daniel cuando las vivo de nuevo con Diego. Por eso me encanta disfrutar de cada momento con ellos con la máxima intensidad, intentando evitar los agobios y las prisas, aunque no siempre sea posible. Ellos no son conscientes del tiempo, de nuestro día a día y nuestras preocupaciones, ¡son niños y disfrutan cada instante como si no hubiera más! No se quieren perder nada y no piensan que viene después o mañana, simplemente viven el momento. Si nos paramos a pensar un instante, seguro que nos damos cuenta de que ellos tienen mucho que enseñarnos a este respecto.
A veces tomo distancia para ver la imagen de lejos, interiorizarla y sentir lo afortunada que soy al poder estar ahí con ellos. Verles jugar, reír, e incluso pelear, todo forma parte de su aprendizaje y crecimiento como personitas, ser testigo principal de su vida ¡Es lo mejor que me puede pasar! Una satisfacción difícil de describir. Sería algo parecido a una mezcla de orgullo, cariño, ternura y un profundo y sincero amor. Muchas veces me gustaría parar el reloj y desterrar los calendarios, pero entonces me perdería lo que viene después, y es que ¡Ahí está la verdadera magia de todo! Disfrutar del proceso de verles crecer.
Y puesto que es imposible congelar el tiempo, lo que hago es coger la cámara o el móvil y hacer una foto o grabar un pequeño vídeo para capturar esos momentos mágicos. Después selecciono los mejores y, con todo mi amor, dedicación e ilusión, hago un recopilatorio de ese año, de ese viaje o esas vacaciones tan especiales. Ese proceso me hace revivirlo y emocionarme tanto que de alguna forma lo consigo plasmar en el trabajo que hago.
En fechas señaladas como estas en las que las emociones y los sentimientos florecen como la primavera, me gusta coger todos esos bonitos recuerdos y sentarme tranquilamente a ojearlos y revivirlos para hacer balance y tomar conciencia de lo feliz y satisfecha que me siento ¡MUUUA!
Que bonito! Me siento identificada con lo que dices. André también nació n abril, hace ya 9 años!!! Como pasa el tiempo. No te das cuenta de lo rápido que va hasta la vida hasta que tienes niños.
Muchas gracias por tu comentario Silvia. Sin duda los hijos nos hacen ser conscientes de que el tiempo es más que oro. Disfruta mucho de ellos ¡MUAAA!