Hace poquito Daniel me dijo: "Mamá cuando sea mayor quiero tener un coche futuro, ¿dónde se compran?". Le encantan los coches prototipos porque son diseños especiales y únicos, muy atractivos para él. Sueña con poder tener uno algún día, y su pregunta le da la posibilidad de visualizar ese momento, llegando incluso a vivirlo en su mente con toda la emoción que merece cumplir su sueño.
Otras veces me dice que quiere ser diseñador de coches de juguete, quizás eso lo vea más cercano a sus posibilidades como niño. Ciertamente en sus dibujos libres siempre hay un coche con todos sus detalles. Lo que está claro es que, su pasión son los coches, y que su futuro en la vida tendría que estar ligado a ellos.
Seguramente irá cambiando y probando nuevas posibilidades hasta dar definitivamente con la que realmente le llene más, pero lo que nunca debe de perder de vista son sus sueños y su pasión de niño. Esa es la luz que le debe guiar siempre en la vida.
Con la intención de crear un recuerdo de infancia imborrable, que le de esa claridad que necesitará en muchos momentos, le he hecho para su habitación una lámpara muy especial.
La idea es hacer un símil divertido de que en la vida no tendrá que darle muchas vueltas a la cabeza, sino que tiene que tratar de no olvidar cual es su verdadera esencia, su naturaleza innata. Recordarle que tiene que luchar siempre por conseguir vivir de aquello que le hace sentirse bien consigo mismo, con lo que disfruta cada segundo y hace que el tiempo vuele.


La lámpara simplemente es un portalámparas blanco y sencillo al que he colocado un bombillón. La tulipa la he hecho con una cuerda negra bastante gordita y la famosa técnica del globo.
Ciertamente es la primera vez que la probaba, y no me salió muy bien. Cuando pinché el globo se me quedo pegado por todas partes, quité lo que pude, pero sinceramente era imposible quitarlo todo. Además el globo era blanco y se veía bastante. Tuve la tentación de tirarlo, pero después pensé que si le daba spray negro igual quedaba mejor, y sinceramente creo que acerté.
Desde luego no quedó perfecto, claro está, pero ¿hay algo perfecto en la vida? quizás eso también es una enseñanza muy valiosa que se puede transmitir. No hay que rendirse, ni venirse abajo por nada, siempre se puede dar una vuelta mas, buscar otra posibilidad, otra solución y muchas veces la belleza está en la imperfección y en los ojos que la miran.
Después subí un trozo de cuerda negra enrollada por el cable hasta el techo, y alrededor de la lampara escribí la frase "Jamás dejes de perseguir tus sueños por muy imposibles que parezcan", y sobre el EDIN gordito que dibujé firmé Mamá. La idea es que parezca que hasta la lámpara la ha dibujado el EDIN :).
Ciertamente me he divertido y emocionado mucho con esta actividad que espero cumpla su función cuando nos tumbemos juntos en su cama mirando al techo para contarnos qué tal ha ido el día.

