¿Qué ves cuando te miras al espejo?... Te voy a contar una historia que nada tiene que ver con la ansiada belleza que la desdichada madrastra envidiaba de Cenicienta. Una reina a la que con total seguridad le faltó mucho de lo que a continuación leerás.
Ya conoces mi faceta decorativa y filosofía al respecto de ella. Tenía ganas de poner un espejo encima de la cajonera donde tengo mis perfumes y complementos. Cada mañana antes de salir de casa, quería poder verme "guapa" y animada para enfrentar el día. Así que compré un espejo que pegaba con la decoración, pero que como me suele suceder no me transmitía nada.
Estando parada frente a él, y después de verme reflejada unas cuantas veces seguidas, se me dibujó una preciosa sonrisa en la cara ¡Eso era! ¡Ya tenía lo que verdaderamente estaba buscando! Así que me puse manos a la obra para convertir mi idea en realidad.
LAS CLAVES HACIA un CRECIMIENTO PERSONAL
Dar con las claves que me permitieron empezar con mis primeros pasos en el camino del crecimiento personal, fue uno de los mayores descubrimientos de mi vida. Y con la nueva idea que tenía para el espejo, lo podría recordar todos los días.
Pero ¿cómo comienza todo esto? En un momento dado intuyes que algo no funciona, no te sientes bien en ciertos ámbitos, situaciones, o con ciertas personas,... Y ves que tus pensamientos y emociones, bajan tu energía o se desbordan haciendo que aún te sientas peor contigo misma.
Al principio no eres consciente de lo que realmente pasa, y piensas que lo que tiene que cambiar es eso que te rodea y con lo que no estás a gusto, o piensas que es un problema debido a las circunstancias que pasará con el tiempo. Pero afortunadamente hay algo más que puedes hacer, y que sólo depende de ti.
La resistencia al cambio quizás es lo más complicado de vencer, por la falta de consciencia de uno mismo. Es difícil conseguir tomar distancia de ti misma y verte desde fuera. Pero siempre hay personas a las que amas y de las que te rodeas que te pueden ayudar.
En mi caso ver reflejadas mis debilidades en mis peques, resultó definitivo. Ya lo he comentado en más ocasiones, y es que somos los espejos en los que ellos se miran, igual que nosotros somos el reflejo de nuestros padres, ¿o no os reconocéis en ellos en infinidad de ocasiones?
AMOR
Mis peques me abrieron los ojos y el corazón. Se convirtieron en LA RAZÓN por la que tenía que cambiar esas cosas que no me gustaban de mí y no me hacían sentir bien, y que por supuesto no quería transmitirles. El AMOR que siento por ellos se convirtió en EL MOTOR que estaba segura ya no se pararía en el camino que acababa de emprender.
AUTOCONocimiento
Ciertamente es duro enfrentarse a las creencias y puntos más oscuros de nuestro ser. Indagar en su origen puede en algunos casos reabrir heridas olvidadas y ocultas en nuestra niñez. Pero es necesario reconocerlas y asumirlas para poco a poco irlas aceptando y superando.
Es fundamental pagar el peaje del AUTOCONOCIMIENTO para poder avanzar en este viaje lleno de subidas y bajadas, pero a su vez tan gratificante y motivador.
AUTOCONTROL
Lo más bonito de todo es que una vez que eres consciente de ti misma, ya tienes en tu mano cambiarlo, o al menos poder controlarlo. Un gran paso con el que la mitad del camino estará andado. Reconocerlo a tiempo y poner distancia es esencial.
No hay fórmulas mágicas sino que cada persona y circunstancia necesitará descubrir sus propias estrategias. Oportunidades surgirán un montón para encontrar lo que realmente te funciona. La vida es un constante dejavú, y tropezamos una y otra vez en la misma piedra. Es cuestión de no sucumbir y probar, probar y probar.
PACIENCIA
Por supuesto los comienzos son duros, y es fundamental tener PACIENCIA con una misma. Habrá días que consigas tu propósito y te sientas genial, pero otros volverás a caer. Tranquila todo lleva su tiempo, su proceso y evolución. Se vehemente contigo misma, trátate con cariño y aprende de los errores cometidos.
SUPERACIÓN
Y cuando consigas alcanzar tu logro celébralo a lo grande, permítete sentir esa sensación de placer y recompensa al esfuerzo realizado.
Siéntete más cerca tu objetivo final, siente que has descubierto el modo de conseguirlo, siente tu nuevo poder interior, siente las ganas de seguir, de amar y de vivir de una forma más plena, consciente y gozosa.
Y ahora si, mírate al espejo y dime: ¿No te sientes la persona más segura y hermosa del mundo?


