Si algo recuerdo bien de cuando era pequeña es mi primera habitación, la cual compartía con mi hermana con la que me llevaba 3 añitos. Era muy sencilla, completamente blanca con apenas muebles, dos camitas y una mesilla, todo ello prestado. Pero quizás lo que hizo de ella una habitación especial y diferente de otras, son los complementos que mi padre añadió. A cada una nos puso, en la pared a la que teníamos pegada nuestra cama, unas baldas de madera atadas con cuerdas. En ellas estaban colocados todos los juguetes que teníamos, ¡sí, todos cabían en apenas unas baldas!
También recuerdo que antes de aquellas baldas tuvimos otras más grandes adaptadas a un hueco entre pared y columna, que se iban acortando para hacer la forma de un pino, con solo un pie para sujetarlas en el centro a modo de tronco. Supongo que en algún momento fue necesario poner un armario para colgar nuestra ropa, y el pino desapareció convirtiéndose en esas baldas más pequeñas. Nuestros peluches y muñecos colgaban del techo en columpios, hechos con tablillas de madera e hilo de coco ¡parecía que flotaban! Y qué decir de esa lámpara de mesilla hecha con tubos de distintas longitudes, ¡tenía bombillas de colores! Para mí esa siempre será más que una habitación especial, será una habitación única e irrepetible.
Quizás mis recuerdos de niña fueron los que me dieron la idea de amortiguar un momento difícil para Daniel, con la llegada de Diego, creando una habitación dedicada a él. No teníamos muy claro si comprar muebles, puesto que queríamos que en el futuro compartiesen la habitación, así que decidimos aprovechar el dormitorio de 1.35 m que ya teníamos ocupando ese espacio. Le dí un par de vueltas a la idea, busqué algo de inspiración y tuve en cuenta sus gustos y preferencias en el juego para llegar al diseño final.
Las paredes las pintamos blancas para dar luminosidad y claridad, es lo más limpio y lo que menos condiciona. Los muebles que teníamos eran de madera y les quería dar un toque más moderno así que decidí forrarlos con adhesivos de color negro, con esa base se podía combinar cualquier gama cromática en los complementos. Empecé con el cabecero el cual forré y acolché con una tela de mucho colorido, que después me permitiese escoger cualquier color en la ropa de cama. Por supuesto lo personalicé con la siguiente frase "Daniel's Road Street".
Daniel es un apasionado de los coches, así que pensé una forma para poder ubicar los más grandes en un sitio concreto, donde además pudiera jugar con ellos tranquilamente. Decidí colocar una balda carretera en la pared frontal encima del cabecero, de esta forma podría acceder a ella desde la propia cama. Por supuesto esa calle carretera necesitaba que le dieran la personalidad que se merecía, así que le dibujé su zona residencial, su zona comercial y su zona espiritual (le encantaban las campanas de las iglesias)... ¡Una calle de cuento!
Busqué por Internet dibujos de calles y casas con el estilo que me gustaba, y que me había inspirado un estupendo libro que la tía le había regalado (Dans ma rue. Autor: Remí Saillard). Con retales de aquí y de allí fui componiendo una fantástica calle al pie de su carretera de coches, y que pacientemente dibujé a mano con rotulador negro de punta gorda.
Disfruté un montón dando vida a las casas: colocando una planta aquí, unas cortinas allá, buscando los servicios que necesitaríamos... La panadería para comprar el pan y las magdalenas a diario, y las tartas y pasteles para cuando tuviésemos que celebrar. Los escaparates tenían que ser apetecibles, y mostrar el producto y las ofertas, ¡café y cruasan 2€!. Fue realmente divertido imaginar cómo lo íbamos a pasar preparando cenas en casas de amigos, tomando un café en la cafetería para charlar, comprando la comida o la cena en el súper o la tiendita del barrio,...vendiendo la fruta que recogíamos con el Land Rover del pueblo,... ¡Esta calle iba a dar mucho juego!
La verdad es que mi intuición no me falló, no me equivoqué en absoluto, el resultado final ha sido fantástico, y la prueba es cómo mis peques demandan jugar en esta habitación tan especial una y otra vez. Ver cómo disfrutan, inventan e imaginan sus propias historias, ... Cómo reproducen anécdotas y momentos especiales para ello,... Es una gran satisfacción personal a un trabajo hecho con todo el corazón, que ya pasará a formar parte de los recuerdos más felices de su infancia.
Y tú, ¿recuerdas tu habitación de cuando eras peque? Esa donde tenías tus juguetes y pasabas un montón de horas divertidas, jugando a algo que te encantaba... ¿Era especial para ti? ... ¿Has hecho algo parecido para tus peques? ¿Tienes alguna idea para sacar partido a sus juegos y pasiones? .... Me encantaría que lo compartieses con nosotros.
Tu blog está lleno de optimismo y cariño y rebosa una gran pasión. Deseo que llegue al corazón de mucha gente porque el tuyo está presente en todo lo que has hecho y escrito. En estos momentos en el que nuestra sociedad ha olvidado lo verdaderamente importante, dando paso a un ritmo frenético alrededor de un consumismo brutal que nos lleva a un grado de insatisfacción cada vez más alto, un poco de aire fresco y cordura nos ayudará a reflexionar sobre eso que nos quieren vender como felicidad pero que en absoluto cumple ninguno de los requisitos para que así sea. Sigue con tu proyecto y te deseo muchísima suerte!
Elena, realmente me ha emocionado tu comentario porque veo que el mensaje ha llegado, y con que una sola persona lo haya entendido para mi el proyecto ya es un éxito. ¡¡Muchísimas gracias!!