Mamá en mi ciudad de carretera... esta es la frase que Daniel utiliza para contarme alguna historia inventada que ha surgido de su cabeza mientras juega en su alfombra de coches. Es su juguete por excelencia, con el que más juega desde que se lo echaron los reyes con dos años y medio. Francamente me sorprenden todas las historias que salen de un trozo de moqueta de dos metros por uno, y por supuesto estoy muy satisfecha con que desarrolle la imaginación de esta manera.
Me encanta compartir con él las tardes de juego en las que organizamos carreras tipo circuito de Montecarlo, con premios incluidos para el primero, segundo y tercero. Son muy emocionantes por sus adelantamientos y remontadas, sus choques y salidas de pista, sus cambios de ruedas... Cada coche participante es elegido según su propio criterio: si corre mucho, si tiene alerón, si lleva una raya pintada en el capó.... A veces montamos una fábrica de coches con concesionario incluido, nos repartimos las tareas estupendamente, y conseguimos ser muy productivos. Es maravilloso escuchar sus explicaciones de niño de 4 años contándote las grandezas de los modelos.
En alguna ocasión también jugamos a talleres de coches. Por motivos desconocidos suceden colisiones múltiples, que por la cantidad de coches que se pueden llegar a juntar en una enorme montaña, parecerían más una catástrofe tipo fin del mundo, que un mero accidente. Doy fe de que gestionar semejante situación con dos grúas lleva su tiempo (una hora sin problemas), y el colapso del taller es tal que el trabajo es arduo.
Pero no te creas, también hay veces que jugamos a lo que el llama "la calle normal". La alfombra tiene dibujados hospitales, gasolinera, estación de bomberos y policía, colegio, correos, parques y parkings... la verdad es que es muy completa y variada por lo que permite imitar muchas de las actividades de la vida cotidiana.
Es un privilegio poder compartir estas tardes de juego con él, siendo testigo principal de sus inquietudes y pasiones. Y estoy convencida de todavía nos quedarán muchas horas de juego en esa alfombra, puesto que es un juguete de largo recorrido, y que dará mucho de sí en las distintas etapas de su infancia. Además pronto se unirá Diego al equipo, y seguro que todo se volverá aún más interesante.
Bueno al hilo de este estupendo juguete, que te recomiendo si a tu hijo le gustan los coches... Aaah!! ¿que no tienes espacio?, pues entonces igual también te interesa lo que viene a continuación. Después de hacer la habitación de Daniel (si no has visto aún el post pincha aquí), pensé en ampliar la zona de juego, que simplemente se limitaba a la balda carretera y al taller de la estantería. Como la cama es grande (1.35 m), y ocupa bastante superficie, pensé en convertirla en un área útil de juego. Visto el éxito que tenía la alfombra, decidí comprar una funda nórdica monocroma, a juego con algún color del cabecero, y elegí el verde hierba. De igual forma compré pinturas y rotuladores de tela, todos ellos de los colores del cabecero, y por supuesto consulté al interesado cómo quería su nueva carretera.
Cuando comenzamos a diseñarla teníamos reciente el largo verano, y los buenos ratos pasados en los pueblos y con la familia. Así que decidimos pintar esos lugares significativos para el, ¡pero mamá no te olvides de hacer una rotonda y un parking! Con mucho mimo fui dibujando toda la funda según las pautas marcadas, para que todo fuera reconocible, incluso pusimos los carteles correspondientes que anuncian la llegada a cada lugar. El me ayudaba con los pinceles, y cierto es que pintó bastante carretera... ¡Había kilómetros!
El trabajo nos llevó tiempo pero mereció la pena, el vínculo creado era fuerte. Todos esos lugares están en su corazón: el pueblo que tiene mucho agua para hacer carreras de barcos y frutas ricas, el que tiene patatas, ciruelas y huerta, el que tiene caballos, rocas para escalar y encima están los primos para jugar. Por supuesto las ausencias también marcan, quizás con mayor intensidad, y al terminar el verano la prima se volvía a Lyon, una ciudad que está muy lejos (él la idealiza constantemente), y a la que no se puede ir tan a menudo como quisiera. Todos ellos son buenos recuerdos que se quedarán grabados en su cabeza al formar parte de su niñez ¡así que a jugar con ellos!
Aquí puedes ver una foto de toda la cama, la cual irá creciendo, puesto que tenemos pendiente hacer unos pasos de cebra y unos semáforos.
¿Y tú? ¿recuerdas tu juguete favorito? Ese con el que pasabas horas y horas, que te permitía soñar, imaginar, imitar... A veces los recuerdos de la infancia se difuminan y vuelven a surgir cuando tenemos hijos, son ellos los que hacen que despierten nuestros recuerdos. Por eso me gusta afianzarlos con estos juguetes hechos por mí, para que puedan recordarlo en el futuro. ¿Y tus peques? ¿Con qué disfrutan a tope? ¿Les has hecho algún juguete que les encanta y ha sido un éxito, o tienes una idea ya en la cabeza? ¿Te ha gustado mi idea? ... Anímate y cuéntanoslo.




Que bonito y cuánta imaginación y creatividad. Me encanta el blog. Enhorabuena Noelia!!
Muchísimas gracias Silvia. Me alegro mucho que te guste,¡disfrútalo! y te espero por aquí de nuevo.
Qué bonito leerte! se nota la pasión que le pones sólo con verlo escrito!. Gracias por compartirlo con el resto del mundo!.Imaginación y pasión!.Enhorabuena @voltarisa me encanta tu blog!
Muchas gracias Marian. Me encanta que te llegue esa energía que quiero transmitir, porque eso significa que funciona.