El otro día mientras iba en el coche escuché en la radio que mencionaban una de las pelis que más me impactó en mi niñez. De inmediato el corazón me dio un salto de alegría y mi cabeza se puso en marcha para activar todas las conexiones necesarias para llevarme de nuevo a mi más tierna infancia ¡El lugar donde se encuentran todas las respuestas!
¡La historia interminable! Se estrenó en 1984, con lo que apenas tenía 7 años o quizás ni los había cumplido aun cuando fui a verla. ¡Es más! sino fue la primera película que vi en el cine, es la primera que recuerdo.
Me pasé mucho tiempo cogiendo a mi madre un colgante de perla que tenía en su joyero y poniéndomelo en la cabeza para convertirme en la "Emperatriz Infantil", de la cual estaba prendada. Algo dentro de mí hizo que conectara con ella, aunque entonces no supiera lo que era.
Ella además de ser muy bella, era la cabeza de un reino maravilloso como Fantasía, donde la imaginación no tenía límites y todos los sueños se podían cumplir. Era el mundo deseado para una niña que lo único que quería era crear, experimentar y explorar nuevas posibilidades y aventuras cada día.
Ella ayudó a Bastián a salir del mundo real, en el que nada tenía sentido, para encontrar sus deseos más profundos utilizando la imaginación ¡Qué tarea tan bonita! Poder enseñar el verdadero camino haciendo un recorrido inverso.
Casualmente hoy me he topado con un vídeo que me ha resultado maravilloso y ha conectado perfectamente con el tema. Dura casi una hora pero no hay un solo segundo de él que no merezca ser escuchado. En él se habla de la importancia del juego y lo vital que es para el aprendizaje, algo que ya he comentado anteriormente en el blog (aquí).
Pero quizás lo que más me ha gustado es la forma de cuestionar las ideas o creencias que a lo largo de la vida nos han ido inculcando. Algo que ha hecho que perdamos el potencial con el que todos venimos al mundo, y terminemos difuminando nos entre la multitud para ser ¿uno más?
Me encanta cuando habla del respeto y la confianza en los pequeños, y el desgaste inútil que tenemos como padres tratando de controlarlo todo, volcando nuestros temores (comentado ya aquí) o condicionando nuestro amor al cumplimiento de las expectativas puestas en ellos (comentado también aquí).
Lo que le sucede a Bastián en la película, resume todo esto. Su padre le pide que ponga los pies en la tierra, que se esfuerce por trabajar y sacar adelante sus obligaciones, y le pide que deje sus cuentos e historias. Pero él no puede ser infiel a su verdadera naturaleza y se queda enganchado a la historia interminable que le vuelve a conectar con sus verdaderos deseos de niño.
Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido Bastián. Como bien dice André, nos han cortado el juego y nos han dicho, lo siento pero esto no funciona así. Consiguiendo que perdamos la perspectiva y el entusiasmo, con la consecuencia de perpetuar el método una generación más.
Así que sinceramente, me mola mucho la idea de convertirme de nuevo en "Emperatriz infantil" para enganchar (con mi blog), a niños y niñas adultos al camino del desaprendizaje 😉 ¿Te apuntas?