Hace apenas cuatro semanas que terminamos el cole, y tengo que reconocer que de una forma preciosa con el proyecto de las emociones. Una fantástica iniciativa y un trabajo increíble por parte de los profesores, que aunque de alguna forma ya lo trabajan durante todo el curso, creo que ha sido un acierto haber dado a este tema la notoriedad que se merece. Mi peque está muy receptivo con todo este asunto. De hecho en las últimas semanas he visto un gran avance en la identificación, en otras personas, en los dibujos y los libros, de las emociones básicas. Incluso a más, ha habido algún momento en que él ha tratado de imitar la gestión y control de las mismas tomándonos a nosotros como referencia, algo que es realmente revelador, ya que indica claramente que el ejemplo lo busca en casa y es fundamental para el desarrollo de su Inteligencia Emocional. Así que he aprovechado este momento para intentar trabajarlo apoyándome en algo que fuera atractivo e incluso creativo para él.
MI EXPERIENCIA PERSONAL
Quizás porque también desde pequeñita he sido una niña con gran sensibilidad respecto a lo que se vivía a mi alrededor, sin saberlo el tema de las emociones es algo que siempre me ha atraído. Ya entonces no me pasaban desapercibidas ninguna pelea, las lágrimas de alguien que se había hecho daño o se sentía triste, el rechazo o asco por la falta de limpieza, el miedo a la velocidad de la bici, o las caras de alegría de las personas que me acompañaban cuando hacía payasadas, les bailaba o les hacía reír.
Las personas emocionales tenemos la suerte de que vivimos y disfrutamos con más intensidad todos los momentos especiales y felices de nuestra vida, pero por contra también sufrimos más los momentos duros y difíciles que se nos presentan. Y a este respecto tengo que decir que a lo largo de mi vida me he topado con gente, que no solo no respetaban mis sentimientos de enfado o tristeza, sino que en algún caso pretendían que los reprimiese llegando incluso a hacerme pensar que era algo malo. No les culpo ya que con el tiempo he aprendido que ellos no sabían cómo sobrellevar esas situaciones, y por lo tanto mucho menos podrían enseñarme o guiarme ante ellas. Considero que hay mucha ignorancia aún respecto a este tema, pero a la vez veo que afortunadamente cada vez se habla y escribe más de él y se empieza a tener en cuenta en la educación.
COMPETENCIAS FUTURAS
Aunque esto ya tiene unos años, conocí el concepto de la Inteligencia Emocional apenas hace cinco, cuando alguien me habló del libro de Daniel Goleman. Empecé a leerlo por crecimiento personal, y sinceramente me pareció que había descubierto un auténtico tesoro. Puso luz y palabras a lo que siempre había pensado. Durante toda mi vida de estudiante, desde el cole hasta la universidad, me habían enseñado y había dedicado muchísimo tiempo a estudiar infinidad de cosas, que jamás llegaré a utilizar. Pero lo que nadie me había enseñado es cómo sobrellevar situaciones desagradables y tensas, conflictos, diferencias de valores, el trato con personas tóxicas y desmotivadas, que no se valoran y no creen en ellas mismas. Toda esa jungla en la que tenemos que sobrevivir día a día, y quizás de forma más inevitable en la vida profesional que en la personal.
El libro habla de que mucha de la gente que ha tenido éxito en su vida, precisamente no es la que tiene un coeficiente intelectual más alto, sino una elevada Inteligencia Emocional. Por lo tanto, en base a mi propia experiencia considero que además de proporcionarles a mis hijos la ayuda y los medios necesarios para conseguir buenas competencias en idiomas, lengua y matemáticas, en casa tengo la oportunidad de ofrecerles mi apoyo y ejemplo, en las competencias que le diferenciarán y facilitarán la vida en el futuro. Su forma de ver la vida y sus decisiones futuras serán más acertadas cuanto mayor sea el equilibrio que haya entre su cabeza y su corazón. Y soy completamente consciente de que todo esto empieza por mí misma.
IDENTIFICAR LAS EMOCIONES
Después de leer mucho sobre el tema, el primer paso a dar es que desde bien pequeñitos mis peques sean capaces de identificar las emociones básicas. El año pasado con 4 añitos Dani empezó trabajándolo en el cole con el famoso libro de "El Monstruo de Colores" (Editorial Flamboyat, autora Anna Llenas Serra). De una forma sencilla asocian las emociones a los colores, y consiguen diferenciarlas entre sí al sentirse identificados con el monstruo. Compramos el libro para leerlo en casa, e hicimos en nuestro rincón creativo, nuestros propios Monstruos de Colores con unas botellas de leche. Daniel es el que se ocupó de pintarles los rasgos de la cara que identifican la emoción correspondiente.






Este año con el proyecto del cole hemos ido un pasito más allá, y nos hemos atrevido a ver la película de "Del Revés" (Inside Out). Sus personajes estaban en todas las paredes del colegio, y aunque Daniel aún es pequeño para entenderla en profundidad, pensamos que le podría gustar. Acertamos porque después de la primera la vio otras tres veces más seguidas. En la película también cada emoción se asocia a un color: Alegría, Ira, Tristeza, Asco y Miedo. Y en ella se dan muchos ejemplos de cuándo se da cada una de ellas. Ante cualquier pregunta que le surgía se la intentábamos aclarar e incluso poniendo algún ejemplo alternativo basado en nuestras experiencias. Lo que quedó muy claro fue su gran empatía con los personajes.
Después de ver la película "Del revés", añadimos a nuestros monstruos dos colores nuevos el morado del miedo y el verde del asco. Y decidí utilizarlos para hacer un juego más con ellos. En el cole llevábamos todo el curso leyendo cada semana un cuento relacionado con las emociones. En ellos se daban situaciones muy dispares en las que se utilizaban muchos sinónimos y adjetivos relacionados con las emociones, pero que él no terminaba de identificar. Así que decidí pintar unos palos de madera con el color de la emoción y en el escribir esas palabras asociadas a la emoción y la situación descrita en el libro. De esta forma ampliamos el vocabulario para poder expresar cada vez mejor nuestras emociones, y facilitar la comunicación.



Otra forma con la que hemos trabajado las emociones para conocerlas mejor, ha sido con libros específicos de las emociones. Hay muchísima oferta al respecto, pero a mí me encanta especialmente la colección de Trace Moroney de la Editorial SM. Son cuentos cortitos, sencillos y muy claros, con unas ilustraciones fantásticas para niños a partir de 3 años. Al final de todos ellos hay unas notas para los padres con pautas para trabajar con nuestros peques ¡Maravillosos!

Saber comunicar y expresar lo que nos pasa es fundamental para sentirnos mejor. Con libros que hablen de sentimientos o situaciones con carga emocional, como los que Dani ha trabajado en el cole, ellos pueden ver ejemplos sencillos de cómo te puedes sentir ante una situación que no te gusta o no te hace sentir bien y cómo gestionarla.
ALEGRIA

Es la que debe predominar, y lo que quiero para Daniel y Diego, pero hay que entender que no siempre pondrán estar felices y que habrá momentos en los que aparecerán las otras emociones.
TRISTEZA

Sin ella no podrá existir la alegría. Nos hace reflexionar sobre nuestros pensamientos y sentimientos para aprender a gestionarlos, y que aparezca de nuevo la alegría.
ENFADO

Es necesaria para llamar después a la tristeza. Es la más tonta pero de ella se aprende mucho. Es un arma de defensa o demostración de que algo no nos gusta, o no nos hace sentir bien.
ASCO

Les ayudará a decir que no a lo que no les gusta y marcar su propia personalidad en todos los aspectos que les rodean. Clave para tomar las decisiones importantes en la vida.
MIEDO

Es importante enseñarles a utilizarlo para crecer, intentar evitar que les bloquee. Si consiguen ser conscientes de ellos podrán controlarlos mejor y superarlos.
RECONOCER COMO NOS SENTIMOS Y NORMALIZARLO
Me gusta hablar con Daniel tranquilamente siempre que surge la oportunidad. Preguntarle cómo está o cómo se siente, si ha estado contento en el cole, con sus amigos, con los abuelos, con Diego o si se ha sentido enfadado o triste en algún momento. Es lo primero que hago al verle. Enseguida noto si ha habido algo raro, si está más irascible o triste, insisto con cuidado para intentar comprender lo que le pasa. Y si por lo que sea veo que le cuesta mucho que me cuente, lo que hago es abrirme primero yo y contarle como me ha ido el día. Le digo que estoy contenta porque he aprendido algo nuevo en el trabajo, o que estoy enfadada porque he metido la pata, o triste por no haberme dado cuenta a tiempo de algo importante, o preocupada porque no voy a poder terminar un trabajo en fecha. Busco algo que haga que él sienta que conecta conmigo.
Una vez que se abre y escucho atentamente su historia, intentando entender como se siente y por qué. Le hago preguntas para que se cuestione las situaciones y sobre todo normalizo sus emociones. Le hago ver que no es malo sentir tristeza, enfado o miedo, que eso nos pasa a todos y que hay que sacarlo fuera. Que esos sentimientos son necesarios para aprender a superar situaciones y crecer un poquito más como persona, ya que la próxima vez que suceda ya no será igual ¡La felicidad es un largo camino!
el ingrediente final
Y lo que no puede faltar en este trabajo tan bonito, es el AMOR. La compañía, el cariño, la comprensión, los abrazos, los besos, ... Compartir así todos y cada uno de los momentos buenos y malos, llenos de emoción y sentimientos encontrados. Apoyar y respetar sus sentimientos por muy simples que me parezcan, entender que están aprendiendo y creciendo, y que no es fácil ya que yo misma a veces tengo dificultades para gestionar y controlar mis propias emociones. Tener la humildad de pedirles perdón cuando te equivocas y mostrarles que no somos perfectos. Comunicarles que es una oportunidad fantástica para aprender y crecer juntos, reforzando el vínculo emocional que nos une, es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros mismos y por tanto a ellos.

Qué satisfacción ver que ellos se sienten reconfortados con mis palabras y mis gestos, que les llega el calor del afecto y el profundo amor que siento por ellos, cuando abiertamente les digo que me encanta como son y que por eso "LES QUIERO MUCHO"
Qué bonito post y qué importante el tema de las emociones, y qué útil aprender a gestionar bien de cara al futuro…A mi la película In Side, me parece una obra de arte para tratar estos temas con los niños… ! A los míos también les encanta!
Gracias Silvia, me alegro de que te haya gustado el post y que sea útil para tomar conciencia de su importancia. Es fantástico todo el material visual y escrito que hay ahora mismo para dar soporte a este tema, y que seguiré compartiendo y comentando en el blog.