El curso pasado uno de los libros que tuvo que leer Dani en el cole, por el proyecto de las emociones, fue "CORREPRISAS Y TUMBONA" (de la Autora Begoña Ibarrola de la colección "Cuentos para sentir" Editorial SM). Este cuento me sorprendió mucho ya que de una forma sencilla le explicaba al peque dos modelos de comportamiento opuestos con los que fácilmente se iba a encontrar. Desde que lo leí no he parado de pensar en él en numerosas ocasiones, así que decidí comprarlo. Me pareció un libro que convenía tener en casa para que todos pudiéramos leerle en momentos concretos.
Os cuento un poco por encima el argumento, aunque el titulo ya es muy revelador. Las protagonistas son dos lagartijas Correprisas y Tumbona. Correprisas siempre va corriendo a todas partes para poder hacer un montón de cosas y no perder tiempo. Además siempre está muy preocupada y nerviosa por todo. Tumbona en cambio piensa que su amiga no sabe disfrutar de la vida, ya que nunca se para a descansar, y la mayoría de las cosas que le angustian luego no son tan graves como piensa. Un día Correprisas, que como siempre iba como una loca de acá para allá, resbaló en la escalera del jardín y cayó dentro de un enorme tiesto. La pobre lagartija no podía salir y no le quedó más remedio que esperar a que su amiga Tumbona la escuchara, y buscará ayuda para poder sacarle de allí. Afortunadamente un pájaro Mirlo muy dispuesto las ayudó, y Correprisas consiguió salir del tiesto sana y salva. Ese tiempo de espera y angustia dentro del tiesto, le sirvió a Correprisas para pensar en todas las cosas buenas que se estaba perdiendo por hacer todo tan deprisa. No disfrutaba, ni saboreaba lo bueno de la vida y se preocupaba inútilmente. A partir de entonces Correprisas decidió que cada día pasaría un rato de conversación con su amiga y disfrutaría de una buena siesta al sol
Esta historia muestra las dos caras de la moneda. Siempre allá donde vayamos, en la familia, los amigos o el trabajo, nos vamos a encontrar Correprisas y Tumbonas. Seguramente ya os habréis identificado, y a otras personas de vuestro entorno, con alguna de las protagonistas. Por naturaleza y educación recibida, todos somos o Correprisas o Tumbonas, en mayor o menor grado. Lo ideal es que en cualquier tipo de relación, bien sea personal o profesional, todo fuera equilibrado y pudiésemos ser unas veces Correprisas y otras Tumbonas. Pero todos conocemos casos en los que siempre hay un Correprisas, que tira más del carro con un Tumbona detrás qué se deja llevar cómodamente. O quienes son tan Correprisas en el trabajo, que cuando salen de él se convierten en auténticas Tumbonas. Algunos ejemplos son esas mamás o papás sobrecargados, ese hermano o hermana que ayuda más en casa, ese amigo o amiga al que siempre le toca organizar todo, ese niño o niña que no recoge nunca en clase, o el compañero que no pega un palo al agua o pasa la bola al de al lado. Todo es una cuestión de RESPONSABILIDAD.
Todos formamos parte de la casa, la clase, la empresa, la sociedad y perseguimos un objetivo común, estar a gusto y en armonía para que todo funcione bien. Si todos colaboran de forma equitativa, el bienestar conseguido será sostenible en el tiempo y todo funcionará mejor. Hay que tomar conciencia de que es necesaria la aportación justa de cada una de las partes, y por eso se deben marcar bien los límites, tareas y responsabilidades. Pienso que desde casa tenemos la oportunidad de modelar la naturaleza con la educación, y que desde pequeñitos mis peques tienen que saber que hay momentos de trabajo y momentos de ocio. Como siempre digo el ejemplo está en casa, y tanto papá como mamá tienen la responsabilidad de mostrar ese equilibrio en el que se van a ver reflejados sus peques el día de mañana.
Aunque en el cuento todo está orientado a las consecuencias que tiene ser un Correprisas, para esos niños con ansiedad o exceso de responsabilidad, me parecía interesante añadir el hecho de que alguien puede ser más Tumbona de lo que debería, y sobretodo si es en detrimento del primero. Porque en ese caso, no nos engañemos, siempre tiene consecuencias negativas para ambos. Es una situación en la que todos pierden.
Así que me voy a atrever a hacer una doble moraleja:
- Si te identificas con Correprisas, baja el ritmo de vida que llevas, pide ayuda o delega, y sobretodo párate a pensar en lo verdaderamente importante. Ya en otras ocasiones lo he comentado en el blog (aquí), tomate tu tiempo para reflexionar, dedica tiempo a los que quieres y dedícate tiempo a ti. No esperes a caer en el tiesto para darte cuenta de que ibas por el camino equivocado.
- Si te identificas con Tumbona, piensa en los que tienes a tu lado y lo mucho que te aportan. Cuida de ellos y ayúdales. Aprende a disfrutar con ellos y no a costa de ellos. Ya que te tomas tu tiempo de descanso diario, aprovecha para reflexionar, haz un hueco para ellos en tus pensamientos y no esperes a que caigan en el tiesto para darte cuenta de que ya no están.
¿Te has identificado con alguno de los personajes?, ¿has vivido alguna experiencia relacionada?, seguro que sí. Comparte tus reflexiones y punto de vista sobre el tema, nos pueden aportar mucho.




Me identifico completamente con Correprisas por el ritmo de vida que nos toca llevar día a día. A veces cuesta sacar un tiempo para poder pararse y pensar en lo importante…y mucho menos un tiempo para cuidarte a ti misma. Un abrazo.
Gracias por el comentario Silvia. Creo que muchas nos identificamos con Correprisas, por eso tenemos que entender que no hay que pararse para pensar en lo importante, sino que lo primero y más importante es pararse. Ahí está la clave, hacer un ejercicio de prioridades en nuestros famosos “debería”. Muchas veces nos creamos obligaciones que no son ni tan “importantes”, ni tan “urgentes”, y nos creemos imprescindibles. Estamos equivocadas y tenemos que poner aprueba nuestras creencias para cambiar el chip.
Gracias, por darme este momento de tranquilidad para poder disfrutar un poco más de días que a veces no nos damos cuenta de lo deprisa que vamos. Leer tu blog me da ese momento “tumbona” .
Sigue así por favor
¡Me ha encantado tu comentario Inés! Que ilusión y satisfacción me hace sentir saber que Voltarisa contribuye a tu bienestar de esta forma. Aunque solo sea por ti, no fallaré a mi cita con los posts dominicales. Cuenta con ello. Nos leemos.
Pues claramente soy una Correprisas….y el problema es que soy asi en el trabajo y en casa!!. Buena reflexión!…Tengo que empezar a pensar en Tumbona un poquito. Gracias!
De nada, gracias a ti por compartir. Ya sabes, no pienses mucho, solo para un momento al dia a escucharte. ¡Quierete mucho! Nadie lo va a hacer por ti. Un abrazo.